Música y jóvenes talentos

Creo que todos estamos de acuerdo en que la música tiene un poder inmenso. Bien sea sobre nuestras emociones o sobre nuestro cerebro, muchos científicos investigan desde hace años este fenómeno y su efecto sobre nuestros sentimientos y como favorece el aprendizaje y la memoria. A pesar de ello, en muchos países europeos se nota que los padres cantan a sus niños cada vez menos. Las canciones tradicionales van poco a poco desapareciendo del repertorio y nos limitamos a escuchar en vez de cantar y tocar. Mucho antes de entender las palabras, los niños pueden reconocer melodías e intentan reproducirlas imitando a sus padres. Las canciones infantiles son muy importantes para el desarrollo del lenguaje y la entonación de una frase les ayuda más adelante a comprender mejor su sentido.

Si escuchar música pasivamente desde una edad muy temprana tiene tantos beneficios imagínense todo lo que nos aporta poder tocar un instrumento. Aprender a tocar un instrumento desarrolla la capacidad espacial-matemática del cerebro si nos dedicamos a ello durante un tiempo largo. Un estudio científico dice que los niños que tuvieron su primera clase de música antes de los 7 años, tienen un mejor intercambio de información entre los hemisferios de su cerebro: la zona que conecta la mitad derecha con la izquierda del cerebro es más grande que la de los músicos que empiezan a aprender música después de los 7 años. Tocar un instrumento puede estimular varios logros de la inteligencia. Una subida de hasta 6 puntos de os IQ, en especial en la área espacial-matemática que se conecta en el aprendizaje de un instrumento antes de los 7 años.

“Ni un grado alto de inteligencia ni la imaginación ni las dos juntas crean un genio. Ama ama ama, este es el alma de un genio.”

Wolfgang Amadeus Mozart

Pero entonces, ¿qué es un niño prodigo? ¿Es alguien que tiene talento o es alguien que está desarrollando su talento y trabajando duro desde una edad muy temprana? La definición que encontramos es que un niño prodigo es “una persona que antes de los 10 años ya domina uno o más campos científicos o artísticos a igual a mejor nivel que un adulto experto”. Algunos de los niños prodigios más conocidos en el campo de la música clásica fueron: W.A. Mozart, J.S.Bach, L.v.Beethoven, J.Brahms, F.Chopin, G.F.Händel, F.Liszt, F.Mendelssohn-Bartholdy, F.Schubert, R.Schumann o uno de los prodigios más recientes: Alma Deutscher.

“La gente joven puede aprender de mi ejemplo que de nada puede salir algo. En lo que me he convertido es el resultado de mi trabajo duro.”

Franz Joseph Haydn

Hace solo unos pocos años, cuando todavía no había YouTube o las redes sociales no existían, los niños que mostraban un talento inusual dejaban los colegios y la vida “normal” para dedicarse al estudio y poder profundizar las técnicas del instrumento. Más de una vez las familias enteras de mudaban hasta otro continente solo para que el niño tuviese la educación adecuada y más posibilidades de éxito. Pero hoy en día todo eso ya no es necesario. Si buscáis por las redes sociales ya podéis disfrutar y admirar muchos pequeños Mozart.

Aquí os dejamos con dos entrevistas a dos pequeños virtuosos del violín: Norbert (9 años) de Košice en Slovakia y Kian (10 años) de Londres, UK. Los dos están dotados de una musicalidad natural y de un talento excepcional, pero lo que sigue siendo muy importante: son niños, disfrutan de su edad y de una vida “normal”.

Norbert (violín), contesta su madre.

1.¿Cómo empezó el viaje musical de Norbert? ¿Cómo escogió el violín?

Norbert se enamoró del violín cuando tenía 3 años. Intenté comprarle un violín pequeño (1/16) pero era muy difícil de encontrar así que le hice un violín con una caja de zapatos ajajaja El imaginaba que lo tocaba con un lápiz mientras escuchaba canciones sin parar. Era imposible pararlo…era lo único hacía. El primer violín de verdad se lo compramos cuando tenía 4 años y a los 5 ya empezó con clases individuales.

2.¿Cómo afectó la cuarentena a su educación musical? ¿Las clases online son un buen sustituto para las clases presenciales?

Norbert tiene una profesora muuuuy buena y ella intentó hacerlo lo mejor posible con las clases online. Utilizaban Skype y estudiaban regularmente.

3.¿Cómo encuentra Norbert tiempo para el estudio con todas actividades del colegio?

Norbert siempre encuentra tiempo para el estudio. Este año acabo el segundo curso en el colegio y todavía no tiene muchos deberes pero la mayoría de las veces escoge el violín antes que cualquier otro juguete.

4.¿Cuáles son sus hobbies?

Su hobby principal obviamente es la música pero también le gustan los coches y mirar las nubes. Siempre bromeamos que si no sale un músico, será un excelente meteorólogo 🙂

5.¿Obra/compositor/músico favorito?

Le encanta la música clásica y cuando su profesora toca en el violín “grande”. Así que puedo decir que ella es su músico favorito por ahora ella es su músico favorito por ahora 🙂

6.¿Qué consejo les podrías dar a los jóvenes que están empezando a tocar un instrumento?

Norbert: “Si quieres aprender, ¡toca y no te rindas nunca! Durante la cuarentena mi madre me compro un piano. No tengo profesor pero he tenido un montón de tiempo libre y así he empezado a tocar con ayuda de algunos tutoriales de YouTube.

Ahora cuando toco la familia entera está sonriendo y eso es señal de que lo estoy haciendo bien.”

7.¿Objetivos para el futuro?

Norbert sueña con ser un violinista profesional.

Kian (violín)

1.¿Cómo ha empezado tu viaje musical? ¿Cómo escogiste el violín?

Mis padres siempre escuchan música en casa y mi madre también toca piano en casa. Cuando empecé a ir al colegio, una de las actividades que más disfrutaba era tocar en los grupos de música. Empecé con el violín porque era el instrumento que ofrecían en el colegio, pero me gusta mucho porque se pueden tocar muchos estilos diferentes de música y por eso continué con el violín aunque dejase cambiase de colegio después de un año.

2.¿Cómo afectó la cuarentena a tu educación musical? ¿Crees que las clases online son un buen sustituto para las clases presenciales?

Durante la semana toco en varios grupos musicales como la gran orquesta del colegio y el joven grupo de música de cámara y coro. Cuando empezó la cuarentena las clases escolares seguían online pero todas estas clases se pararon. También formo parte de la orquesta nacional juvenil, quedamos una vez al mes y hay una semana intensiva de trabajo durante el verano que termina con un concierto. Las sesiones mensuales se interrumpieron y desafortunadamente la semana de verano se canceló también. Normalmente tengo clases en la Royal Academy of Music cada sábado donde tengo clases individuales de violín y piano, y también formo parte de varios grupos de música de cámara, el coro y orquesta de cuerdas. Algunas de estas clases continuaron haciéndose online pero el trabajo de los conjuntos instrumentales no fue posible hacerlo así.

Creo que las clases online están bien, no son un sustituto para las clases presenciales, en especial porque solo recibes un feedback verbal, el profesor no te puede enseñar con facilidad como poner tus dedos y las posiciones de tus manos. Pero me quedé sorprendido de que funcionaran así de bien, es genial haber podido continuar aprendiendo.

3.¿Cómo encuentras tiempo para el estudio con todas actividades del colegio?

Intento pasar al menos una hora todos los días estudiando, algunos días si tengo muchos deberes eso es difícil y otros estoy muy cansado y el estudio no va tan bien como me gustaría. Pero si quieres avanzar y mejorar el único modo es estudiar.

4.¿Cuáles son tus hobbies?

Tengo muchos hobbies que intento hacer siempre que puedo. Junto a la música me gusta mucho la ciencia, ingeniería, robótica, arte y tecnología.

5.¿Obra/compositor/músico favorito?

De momento mi obra favorita es “It Ain´t Necessarily So” de Porgy and Bess. Estoy tocando un arreglo de Heifetz para violín y es muy divertida, tiene muchos ritmos guays.

Mi músico favorito es el violinista gitano Roby Lakatos. Me gusta su música y en especial el modo de tocar que tiene.

De compositores clásicos hay muchos que me gustan pero de momento disfruto de Mozart y Beethoven.

6.¿Que consejo les podrías dar a los jóvenes que están empezando a tocar un instrumento?

Si estas empezando a aprender un instrumento tienes que intentar dar lo mejor de ti, ser paciente, trabajar duro y no rendirte. Si puedes encontrar un compañero de estudio o alguien quien te inspire, te ayudará.

7.¿Objetivos para el futuro?

Me gusta tocar muchos estilos de música diferentes, de clásica hasta el gypsy, el jazz y recientemente las melodías celtas. Me gustaría ser un violinista bueno algún día y una inspiración para los niños que disfruten y vean qué divertido puede ser tocar y escuchar el violín.

Sigue a Norbert y Kian en sus redes sociales:

Norbert: @norbert_pek

Kian: @mymusicalchild

Promoción musical

Una de las preguntas más populares hoy en dia entre los músicos es ¿cómo puedo vender mi música online?

Vivimos un timepo de incertidumbre, los conciertos siguen cancelándose, las clases presenciales todavia están en el aire…es dificil seguir con una vida normal bajo estas circumstancias cumpliendo con las medidas que tenemos que respetar para el bien de todos nosotros. Por un lado necesitamos la música y el arte más que nunca, pero por otro no podemos disfrutar de ello como estábamos acostumbrados hasta ahora.

Lo que estos días se está desarollando rápidamente es la oferta online (clases, conciertos en live stream, nuevas plataformas que ofrecen contacto con los artistas y su música por un precio asequible…). Muchos músicos buscan vender y promocionar su música online. 

Pero hay músicos que ya desde hace años trabajan exclusivamente online. No dan clases, no ofrecen conciertos y no salen de gira pero se ganan su vida compartiendo música desde su casa con una audiencia que crece constantemente. 
Una de estas artistas es la violinista Taylor Davies. No la conocía hasta que me saltó la publicidad en Instagram y Facebook sobre el webinar que ofrecía gratis online durante estos últimos días. El tema me resultó muy interesante y actual (10 consejos sobre cómo promocionar tu música y crear tu audiencia online) así que decidí apuntarme. 
La hora pasó volando y Taylor ofreció un montón de información muy valiosa, desde como empezó su carrera online hasta qué necesitas para crear tu propio estudio de grabación en casa. Nos explicó los puntos importantes sobre cómo crear tu “community” en las redes sociales, el contenido, audios de calidad, como atraer a tu público, con quién colaborar y porqué, cómo y donde compartir tu música… Uno de los puntos más importantes, que no suele gustar a ningún músico, es el del marketing/management y cómo promocionarte a ti mismo. 

Taylor ofrece en su plataforma “Musician of all Trades” información sobre todos estos temas con más de 165 vídeos profesionales por un precio de $797. 

La música y el COVID-19

Después de casi tres meses del confinamiento, poco a poco estamos voliviendo a la vida normal, o mejor dicho, estamos descubriendo que es la nueva normalidad. Yo personalmente esta semana he empezado a dar clases presenciales a algunos alumnos pero al tomar todas las precauciones (mascarillas, distancia de seguridad, guantes) no puedo decir que todo sea igual a como era antes. Un hilo de inseguridad y miedo estará presente durante un buen tiempo entre todos nosotros. Los músicos autónomos son los que más han sufrido durante el confinamiento y los que más tempo necesitarán para volver a la vida normal. Vamos a leer cómo se han confrontado y cómo han vivido la cuarentena tres músicos diferentes de tres nacionalidades diferentes.

Recuerdo muy bien el día que se anunció el inicio de la cuarentena en Madrid. En ese momento estaba en una clase, con una alumna con la cual estábamos preparando un recital con un programa muy interesante y un formato muy original, basado en la música de Schumann, para 3 días después. En ese momento la Alcaldesa de Madrid declara el estado de emergencia: las escuelas y las salas de concierto cerrarían hasta nuevo aviso y nos hemos quedado a mitad del ensayo mientras leíamos la noticia, sin idea de lo que se veía venir. 

En ese momento terminamos la clase, de manera muy poco conclusiva y nos despedimos. Llegué a casa, un poco confundido. ¿Tendrían lugar los conciertos en las próximas fechas? ¿Cuánto duraría este estado de emergencia? Muy pronto entendimos la gravedad de la situación. Hasta Mayo no habrían clases, en el mejor de los casos, pero se podía intuir tranquilamente que iría para más. Obviamente el concierto se canceló, así como todos mis conciertos en el futuro próximo, hasta nuevo aviso.
Ya en casa, hicimos arreglos para afrontar el confinamiento y nos preparamos para una temporada de incertidumbre.
Ahí comenzó a sufrir uno de los elementos clave en nuestra profesión: la motivación. Cuando no sabes si el concierto tendrá lugar, si se va a posponer, o si se va a cancelar del todo: ¿Cómo te preparas para un posible concierto? Sobre todo si se tiene en cuenta que algunas piezas requieren meses de estudio cotidiano en anticipación. Por ejemplo, tenía un concierto en verano con la Sonata para cello de Rachmaninoff (nueva obra para mí) y aún no estaba seguro de si iba a ocurrir o no.
Sin embargo, al mismo tiempo había encontrado por fin el tiempo para hacer todas esas cosas que uno quiere (o no quiere pero debería) hacer: escalas, técnica, improvisación y lectura de nuevo repertorio. ¡Perdí la motivación y redescubrí la inspiración! Lo que me ha llevado a seguir tocando ha sido mi propio amor por el instrumento, y debo decir que soy muy afortunado pues cuento con todos los medios para hacerlo en casa (y además aprecié el hecho de que no necesito acompañamiento de piano).
Continué con mi preparación habitual, incluyendo la sonata de Rachmaninoff para cello pero, siendo mi principal ocupación la de repertorista, se entendió inmediatamente la dificultad para realizar las clases en línea. Los ensayos en línea son imposibles, ya que hay siempre un cierto retraso en la conexión así que el tocar juntos se vuelva insoportable. Sin embargo no podía quedarme de brazos cruzados y olvidar a mis alumnos, algunos nuevos, algunos a quienes conozco hace años. Así que procedí a grabar pistas y material para que los chicos pudieran tocar en casa con ellas y yo poder hacer comentarios, ya fuera a través de videollamada o mensajes, o intercambios de grabaciones. También surgió la brillante idea de hacer el concierto de clase, que tiene lugar trimestralmente, de manera virtual, y logramos hacer algunos vídeos de manera telemática con un resultado muy pero muy positivo.
Y me di cuenta que no necesitaba estar en un lugar fijo para hacer este tipo de cosas. Empecé a hablar con colegas míos fuera de España y comenzamos a colaborar a distancia. De pronto las fronteras habían desaparecido.  En el momento de mayor aislamiento, estaba mas conectado con todos mis colegas fuera de España y podía hacer música con cualquier persona en cualquier parte del mundo con la misma facilidad que con mis alumnos.
Hemos aprendido muchas cosas durante el confinamiento. Desde cómo lavarnos las manos, hasta cómo manejar todas nuestras tareas desde casa, en aislamiento. Hemos aprendido también que si nuestro vecino se enferma nosotros nos enfermamos, así que en nuestro interés está que nuestro vecino se encuentre bien, así que el bienestar común ha sido remarcado. Hemos aprendido muchas cosas sobre Coronavirus, higiene, prevención y seguridad social. Pero me gustaría que recordemos también lo que teníamos antes y no olvidemos ciertas cosas.
Recordemos lo fácil que era viajar. Hace 5 años elegí quedarme en Madrid porque me pareció un compromiso perfecto entre estar cerca del movimiento cultural europeo y una cultura mas afín a la mía, como Mexicano. Ahora, sin la posibilidad de ir a casa cuando uno quiere, sin esa libertad de ir a conocer una ciudad nueva, o planear unas vacaciones, hay que pensar dos veces antes de planear una estancia larga en cualquier país.
Recordemos que nunca será lo mismo un concierto en vivo que un concierto virtual con una sala vacía. Este no tiene esa energía, ese silencio lindo del público que te pone atención y está a la expectativa, creando una comunión inigualable con el mismo intérprete, inspirando a crear algo nuevo. El concierto virtual no tiene sino un silencio de un aparato que está grabando cada movimiento que hacemos y recibiendo nuestra energía sin darnos nada a cambio y que, en el momento de mayor inspiración, ella se dirige solo hacia los micrófonos y las cámaras y nos regresa solo  un silencio inerte. Todo esto sin contar que la magia del momento se ha perdido en el momento en el que podemos simplemente con un click regresar 10 segundos para ver cómo el artista ha interpretado cierto pasaje (lo hemos hecho todos). Me parece fantástico que se hayan inventado tantas nuevas modalidades de conciertos, que nos hayamos reinventado tan rápidamente y seamos capaces de ofrecer nuestro arte al público en cualquier circunstancia, gracias en parte a la tecnología, pero también gracias a la creatividad y a la necesidad de comunicar. Y nos ha dado pie a llevar la musica a lugares antes inexplorados. Creo que soy el primero en apoyar este tipo de actividades, ya que mi ciudad natal en México (Chihuahua) se encuentra muy aislada de círculo musical, y me habría gustado contar con toda esta facilidad e inmediatez cuando era pequeño. Pero no olvidemos que el arte, y sobre todo la musica, vive en el tiempo, y ciertos momentos son imposibles de recrear. Nada puede sustituir al concierto en vivo, es una necesidad. Tan es una necesidad, y a veces no nos damos cuenta, que en todos los países en los que ha habido confinamiento, la primera reacción ha sido hacer música. Ya sea cantando al ritmo de “Resistiré” como hacemos en España, o hasta salir a cantar o tocar los instrumentos en los balcones.
Recordemos que somos humanos y no podemos sobrevivir solo atendiendo nuestras necesidades más básicas, si tenemos la suerte de poderlas atender. Necesitamos compañía, seres queridos, literatura, música, aire fresco (este último se ha vuelto un lujo en Madrid al cual accedíamos solo 2 horas al día las ultimas semanas).
Corren tiempos difíciles para todos. Tiempos de incertidumbre y aislamiento, pero también de calma y reflexión. Esa calma que tanto añorábamos nos ha caído inesperadamente. En España vislumbramos el fin del confinamiento y podemos casi oler la vuelta a la “normalidad”. Pero, ¿volveremos realmente a la normalidad? Yo creo que es muy importante aprender de lo que hemos vivido hasta ahora, pero también recordar y no olvidar las cosas que teníamos, que dábamos por hecho, y luchar por ellas.

Ricardo Ali Alvarez

Al principio de la pandemia estuve muy relajada y no me podía imaginar que la crisis iba a durar tanto tiempo. A las dos semanas empecé a tener miedo y sentir angustia por los conciertos y proyectos que no se iban a poder realizar porque mi plan era tener conciertos y comenzar nuevos programas. La decepción era muy grande, sobre todo por no poder quedar con los compañeros y no poder ensayar. Además, no poder a escuchar los conciertos que se cancelaron me hizo sentir muy triste.

Pero la pandemia nos trajo también algo bueno! He hecho bastantes vídeos con mis compañeros que viven en países lejanos tocando música de cámara y me ha hecho feliz colgarlos en las redes sociales. Al tener tanto tiempo en casa, te pones ingenioso y quieres entusiasmar al público por internet y tener una reacción tan positiva por su parte me ha hecho sentirme muy bien.

Para cualquier intérprete es muy importante ver a su público y sentir su energía, ver su reacción. Yo soy positiva y estoy segura de que pronto volveremos a las salas de concierto y todo esto permanecerá como un recuerdo. Me alegro ya solo de pensar en los próximos conciertos en vivo y en el aplauso agradecido del público!

Anastasia Pawlik

Unos meses antes de que empezase la pandemia ya estaba viviendo en Hannover, mi nuevo hogar elegido. La mudanza estaba detrás de mí, empecé a trabajar en la escuela de música en Braunschweig, tenía nuevos alumnos, mis primeros conciertos en Hannover, en una frase: todo iba en una dirección muy positiva. Ni las noticias desde China podrían hacernos pensar que el virus iba a expandirse tan rápido por todo el mundo y crear una pandemia mundial.

Y allí empezó el drama. Nos han puesto medidas de seguridad, han cerrado o impuesto medidas excepcionales a las escuelas, los restaurantes, bares y muchos otros establecimientos. Las clases se realizaban online, pero nadie estaba preparado para vivir con estas medidas por mucho que todos se esforzasen en seguir el ritmo de vida anterior. Necesitábamos tiempo para acostumbrarnos y aceptar la nueva situación. Los que vivieron la epidemia de variola vera en el 1972 en Yugoslavia dirían que algo así solo se vive una vez en la vida. En especial entre los músicos autónomos estaban las preguntas: ¿cómo sobrevivir a la cuarentena, como pagar el alquiler, como pagar todos los costes adicionales como los seguros (el seguro médico y social (por mencionar los dos más importantes)? Todos los conciertos han sido cancelados y esa es la fuente más importante de ingresos para los músicos. ¿Existe alguna fuente de ahorros que nos ayudaría a superar la crisis? No todos los autónomos tenían la suerte, como nosotros en Alemania, de recibir una ayuda económica del país. Para todos los que tengan la intención de vivir como autónomos tengo un consejo: dejad siempre algo de dinero al lado porque como se puede ver ahora, nunca se sabe que pueda pasar. En las crisis siempre es difícil, pero como se ha visto la cultura es lo que sufre primero.Para los músicos los problemas durante la cuarentena no han sido solo económicos (mucha gente no le presta importancia o lo olvida) y es que ha sido muy fácil rompernos ya con cancelarnos y prohibir los conciertos y actuaciones. La decepción y la frustración eran muy grandes porque hasta la situación económica se puede resolver de algún modo pero no poder actuar por algún “estúpido virus” es difícil de superar, porque te obliga a no ejercer la profesión que tanto amas. No existe un sentimiento peor. No son solo las actuaciones y conciertos como tales, también los ensayos y las preparaciones, hacer música en vivo con tus compañeros. Durante esta pandemia hemos podido escuchar esta frase un número infinito de veces: “¿Cuándo podremos ensayar otra vez?”¿Cuándo la habéis dejado de contar? Yo, después de haberla escuchado 100 veces… A mí como músico me han hecho estas preguntas muchísimas veces. Desde que volví a Alemania en octubre 2019 no ha pasado tanto tiempo, tenía que conectar otra vez con la gente y mis contactos. No transcurrió tanto tiempo como para organizar un montón de conciertos pero si que algunos estaban en pie y acaban de cancelarse por las medidas de seguridad. Aquí me refiero tanto a los conciertos que ofrezco como intérprete y a los estrenos de mis obras. Eso fue otra fuente de frustración para mí como compositor: cancelación de un estreno o interpretación de mis obras. Estoy muy convencido de que todos mis colegas compositores se unen en este sentimiento. Porque no conozco ningún compositor que sea feliz solo con componer la música y ordenarla en su cajón. Los compositores pueden ser muy peculiares a la hora de escoger sus intérpretes, pueden ser muy exigentes con las interpretaciones de sus obras, pero CADA compositor quiere que sus obras suenen. Un compositor que no opina así, no tiene nada que buscar en esta profesión. Esa es una diferencia que la música tiene con otros tipos de arte, ella necesita un intérprete. Pero, para que alguien pueda interpretar la obra, primero alguien la tiene que escribir. Y para eso se necesita tiempo, lo que a nosotros compositores, siempre nos falta. Al mismo tiempo esto es la ironía más grande de nuestra profesión: nunca tenemos tiempo suficiente para la composición (para que hemos acabado nuestros estudios), porque la profesión de un compositor no te garantiza suficiente dinero como para poder dedicarte solo a ella si no te dedicas a la actividad pedagógica que a algunos les apetece más, a otros menos. Volvemos al hecho de que los compositores nunca tienen tiempo suficiente para crear su música. Antes de volver a Alemania he trabajado en una institución que con sus exigencias pedagógicas y burocráticas me quitaba todo el tiempo y no pude dedicarme mucho a la composición.  Eventualmente los fines de semana o durante las vacaciones. Irónicamente, para avanzar en el trabajo justo el trabajo artístico era necesario. Ya con la llegada a Alemania y empezar a trabajar en una institución privada me ha hecho posible organizar mis horarios. El mayor cambio lo he sentido por la falta del trabajo burocrático. De repente he tenido mucho más tiempo para dedicarle a la composición. En un plazo bastante corto han nacido dos obras nuevas para órgano “Meditación para el día santo” y “Fantasia coral sobre el tema de Veni creator spiritus” . Las dos obras deberían haberse estrenado en abril/mayo pero todo se canceló por las medidas de seguridad. Las medidas de seguridad empezaron en Alemania justo una semana antes de las vacaciones de semana santa. De repente había un montón de tiempo para dedicarse a la composición. No solo por las vacaciones sino también porque como tenía que dar las clases online, tuve muchísimo tiempo ahorrado que normalmente me gasto en los viaje entre Hannover y Braunschweig y Hannover – Burgwedel. Diciendo esto no quiero infravalorar el peligro detrás del virus y la pandemia, pero la ironía es que gracias a la pandemia yo he ganado mucho tiempo que podía dedicar a la composición. Y decidí aprovechar este tiempo muy bien. Durante todo este periodo, excepto las dos obras para órgano mencionadas, han nacido ocho obras más. Se trata de tres preludios y fugas (Do mayor, la menor, Re bemol mayor) para la serie que ya empecé a hacer “24 preludios y fugas para acordeón solo”, “Tango ostinato” para clarinete y acordeón (obra en la que he intentado encajar ritmos típicos de tango en una tonalidad más moderna), “Pequeño preludio lírico” para acordeón solo, “Passacaglia isorythmica” para acordeón (obra que ha nacido después de mi investigación en isoritmos-técnica rítmica específica en el periodo “Ars nova”), “Fantasia mesotónica” (obra escrita para mi amigo y colega Ander Telleria que tiene un acordeón mesotónico, con una afinación mesotónica que se utilizó en la época del renacimiento y barroco), “Sonata Nr.1” para acordeón y una miniatura bajo el nombre de “Meditación en canon” que dura un minuto (la forma es un doble canon bastante complicado). Sin analizar las obras mencionadas, me gustaría decir que para el este periodo de tiempo, es un número bastante grande de obras, pero aquí no se trata solo de la cantidad claramente. Pensar sobre la forma, técnica de composición, ritmo, melodía y la creación de los nuevos esquemas me ha llevado la mayoría del tiempo y el final resultó con la creación de las obras como “passacaglia isorhytmica” o “Fantasia mesotonica”. Mi primer profesor de composición fue Johannes Schöllhorn y el solía decir que la composición hay que estudiarla como el tocar un instrumento. Experiencias como estas pueden cambiar el estilo de componer y la actitud que tenemos hacia el proceso de la creación porque para un compositor no hay nada peor que caer en la monotonía. En el ejemplo de Igor Stravinsky podemos ver que hasta con 70 años no es tarde para cambiar el estilo y las nuevas sabidurías. Por eso mi consejo personal para todos los compositores es: valorad el tiempo que tenéis para dedicaros a vuestra profesión e intentad aprovecharlo de la mejor manera posible!

Vladimir Gorup